Carta a una mujer salvadora. Sobre co-dependencia


A veces pienso que estoy mal y pienso en ir a un terapeuta pero recuerdo que todo está bien en mi vida hasta que la veo a ella; entonces pienso que tal vez yo no esté tan mal.
Hoy prefiero escribirlo para probar de otra manera porque ya lo he dicho muchas veces con mi voz y nunca ha dado resultados.

Rezar no va a solucionar nada, tampoco lo hace echarse agua bendita e ir a misa todos los domingo…mucho menos va a solucionar algo tomar las MISMAS decisiones o dar medias tintas. Las soluciones requieren valor y hacer las cosas diferente aunque duela y aunque no se vea la luz.
Han sido muchos años; muchos en los que ella ha dado la mano y se la han quebrado hasta hacerla trocitos. Han sido muchos años de decir que sí, de perdonar, de ser incondicional y no ha funcionado.

He visto como en unos años su cara se ha desfigurado y he visto como se dopa por las noches entre pastillas y oraciones para no sentir dolor. Porque eso es lo que hacen las pastillas y las oraciones repetitivas, sacarnos de la realidad que no queremos aceptar. Nos impiden pensar y tomar acción.
Ella las usa para ignorar, “para estar bien” como siempre lo ha hecho; para tapar una verdad que no quiere que le duela. Para cubrir con eso sus miedos y dejar pasar.

A ella ya no le importa que la hieran, que no la dejen vivir en paz. A ella ya no le importa causarle dolor a los demás con tal de que una sola persona esté bien. Ella no solo se puso en segundo plano, se puso de última. Básicamente toda la sintomatología de una mujer agredida y co-dependiente.
Primero lo hizo con lo que creyó que era su gran amor, ahora con lo que cree su verdadero amor. Sin darse cuenta prolonga el patrón y lo hace cada vez más tóxico y dañino.

¿Y ellos? ¿Qué siento por ellos?… Ellos no me causan dolor; ellos ya no me dan nada. A mi lo que me duele es ella, la que ha dado luz a una mujer independiente, fuerte…cumplidora de sueños. A una mujer que ha cumplido todo lo que se ha propuesto. A una mujer que se ha permitido su propia felicidad y se pone de primera.

Foto tomada en los canales de Amsterdam

A mi ME DUELE verla a ella mal, en esta posición de salvadora; a mi me duele verle entregar su vida por una persona que NUNCA va a reaccionar mientras sepa que ella está ahí; que ella es incondicional.
Sé que tal vez nunca entienda lo que siente su corazón, pero sí lo que siente el mío y lo que siente es dolor por ver cómo ella permite que jueguen con su vida. Como permite que su casa no esté como sé que ella la tendría, que no se dé los viajes que sé que ella se daría, que no disfrute la vida como sé que ella la disfrutaría.

A mi me duele ver como ilusamente ella aún cree que le debe algo a él, por quién ella ya ha hecho lo que ha podido. Me duele como ya no le importa pasarle por encima a cualquiera por él. Me duele que no crea en él, porque cada vez que le da la mano ciegamente significa que no cree en él, cree que él no tiene la fuerza para levantarse solo.

Me duele que no entienda que lo que ella cree que es amor no lo es y nunca lo ha sido. El amor es fuerte, el amor ubica, el amor dice hasta aquí, el amor no tiene miedo, el amor dice NO.
El amor cree que otros son seres de luz capaces de buscar la suya propia, el amor no es dar soluciones a medias por miedo.
En fin, a mí más que cualquier otra cosa en el mundo me duele lo que ella se permite. Me duele ver el sufrimiento que lleva oculto por años; me duele ver triste a una persona digna de tanto amor porque si a ella la describe una palabra es amor.

Yo sueño con futuros brillantes donde ella se permite todo lo que se merece, donde yo lloro de la emoción al verle completa y feliz haciendo todo lo que sé que haría. Sin miedos y recordando que ella está primero y que siempre ha debido estarlo. Yo la visualizo velando por ella misma y nadie más que ella; yo la imagino recordando la grandeza con la que yo la visualizo en mi corazón.
Yo la veo dejando de aceptar las cosas que no puede cambiar; yo la veo cambiando las cosas que ya no puede aceptar.

Foto tomada en el Palacio de Cristal, Madrid

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sofia
About me

Empírica, experimental. Relacionista Pública de profesión. Amante de explorar cómo se relaciona el ser humano en entornos sociales, espirituales y personales.

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